Design Credits:
ᵅᵈᵈᶦᶜᵗᶤᵒᶰ중독 Segments: Part One, Part Two, Part Three
╚►This month~♪
╚►αвσʋt mɛ
╚►My favorite web pages~
╚►Something to say? :)
╚►Design Credits♥.
Nowhere in ourdreams..
The day before.
How about love?
《Nell–그리고, 남겨진 것들♬》
사실은 그래. 흩어지는데 붙잡아 뭐해
마음만 더 아프게
근데 이렇게 살아지는 게 어떤 의미가 있는 건가 싶긴해
가끔씩은 같은 기억 속에 서있는지
너의 시간 역시 때론 멈춰버리는지
랑은 어때. 다시 할 만해
사실 난 그래. 그저 두렵기만 해
This is all that I can say.
Mátame, amor. ~KyuMin~
domingo, 18 de noviembre de 2012 / 19:44
Hiii~ long time without posting stg~ these days had been crazy ;A;. Anyway, this is one of my favorite stories, I just love it, I was sooo happy abt being able to write this amazing short fic -I think so xD- & that's all what I can say. Hope you like it~
PD. -Spanish unique version-: Es tan gheiiii como yo :3.
Mátame,
amor.
-Mátame.
El frío permaneció cortando
nuestra piel y nuestras respiraciones se hicieron entrecortadas. El vaho salió
de nuestras bocas y deambuló vagabundo ante nuestros ojos.
-Mátame- repetiste y reí.
No eras absurdo, ni
incoherente. Nada de eso. Sólo decías lo que tenías que decir.
Y entonces, empezó a
llover.
⃘⃘⃘⃘⃘
El hombre tropezó
ridículamente. Nadie le detuvo, nadie lo intentó.
Fue entonces cuando sus
manos pulidas de rasguños se llenaron.
Y sus ojos agudos,
lágrimas derramaron.
Dime, ¿no te hiciste
así?
Tú, con tus palabras.
Yo, con mis sonrisas.
Pero, ¿quién lo
predeciría?
Eres el estorbo en el
suelo con el que he de caer.
Ambos somos radítraseros
y eso, es lo que me sigue atando a ti.
Así que, déjame ir.
⃘⃘⃘⃘⃘
-Uno~, dos.
La suela de goma falsa de
mis botas se hunde entre los charcos que la lluvia ha surcado entre la
gravilla. Aunque ha parado de llover, no te atreves a bajar tu sombrilla. Aún
sin mirarte, anhelo romper el silencio crudo que hemos establecido entre los dos,
un silencio que, a pesar de que intente ser roto con palabras, dejará rastros
enterrados entre nuestro ser.
-Sung Min-ah.
-¿Hmmm?
El gélido viento te insta a
apuntar el último botón de tu fea gabardina vieja.
-Mátame.
Eres tan hermoso. Mis
mejillas enrojecen ante tu mirada anhelante.
-¿Lo harás?-me preguntas, y
sé que temes oír una negativa de mi parte. Oh, Dios. Eres tan imbécil.
-Sí.
Esta vez, el charco se hace
más profundo y el agua sucia moja mis calcetines favoritos. Sonrío, tal y cómo
lo hago cada segundo que paso contigo.
-Kyu Hyun-ah~.
No me respondes, pero al
contrario que tú, no temo girarme y no encontrarte allí, porque tus pasos te
delatan y tus suspiros acompasados no dejan de marcar el ritmo que he impuesto
en ti.
-Kyu Hyun-ah~~.
-¿Hmmm?
-¿Crees que lloverá de
nuevo?
-Tal vez.
-Yo creo que no. Mira,
allá~, sobre aquella nube que tiene forma de calabaza, el sol ha dejado de
esconderse.
-¿Y tú?
-¿Yo? Kyu Hyun-ah, no
juegues. Estoy hablando seriamente.
-Claro. Yo también.- replicas
mientras me tomas de la mano. Para cuando lo noté, tus pantalones embarrados
escurrían desagradablemente gracias a mí. Son las claras consecuencias de
caminar al lado de Lee Sung Min un día lluvioso.
-Esa sombrilla es ridícula.
-Entonces, cómprame una
nueva.
-Lo haré. Será rosa, y
tendrá cientos de conejitos regados sobre la tela. ¿Así está bien?
-Siento que me veré como
una atracción de circo, pero no pondré los wons que vale, así que supongo que
deberé aceptarla así.
Tus dedos lánguidos y congelados
se cierran con más fuerza sobre los míos. No deberías dejar que el silencio se
interponga entre nosotros de nuevo.
-¿Debería besarte?- me
preguntas y mi corazón para. Lo haces bien Cho Kyu Hyun, lo haces bien.
-¿Por qué?- susurro.
Y entonces me sueltas de la
mano y continúas caminando sin mí.
-Mátame y lo sabrás.
⃘⃘⃘⃘⃘
-KyuHyun-ah.
Tus labios pálidos se
ciernen sobre el borde de la copa de vino manchada. No me miras, no me sientes.
-Kyu Hyun-ah, ¿hace frío?
Bebes un trago más y las
finas arrugas que están comenzando a surcar tu piel se hacen notorias ante la
expresión desgastada de tu rostro. Tu imperfecto rostro.
-Kyu Hyun-ah, ¿estaría bien
odiarte?
Al fin me observas.
Intentas sonreír mientras asientes y tu mano huesuda suelta al fin la mía.
-Maldita sea, no podría
odiarte más. Te odio, te odio, te odio.
Ríes cansado y no puedo
evitar creer que, si llegases a tener un hijo, una esposa o incluso una familia
entera, seguirías siendo igual de absurdo.
-Y entonces, ¿así está
bien? -digo. La bufanda verde vómito se ha escurrido de mi cuello y la ves caer
con envidia sobre mi pecho.
-¿El qué?
-Te he matado.
Frunces el ceño y empuñas
la botella que yace sobre la mesa entre nosotros. Ahora, son simplemente tú y
ella, una adicción añeja que el tiempo no ha dejado corroer. Como nosotros,
pero diferente.
Pero sé que no será igual.
Esta vez permanecerás sentado, regalándole el roce de tu boca solo a ella, las
caricias de tus dedos largos a su helado contorno y no me mirarás, no hasta que
sea de mañana y tu inconsciencia te permita regalarme una última sonrisa antes
de caer dormido.
⃘⃘⃘⃘⃘
Cuando entiendas que es
lo que yo defino como amor, sabrás que ya no me amas.
⃘⃘⃘⃘⃘
-Verás- señalas con el
índice hacia el cielo estrellado sin notar la humedad que se ha extendido sobre
los codos de tu cárdigan motoso con rayas- cada estrella tiene una historia.
Las más antiguas, brillan más que las jóvenes, tanto así que en algún punto
explotan.
-¿Y qué ocurre con las
jóvenes?
Te encoges de hombros y las
críticas con propiedad.
-Nada. Solo quieren ser
igual de geniales que las viejas, así que se la pasan intentando obtener un
poco de su sabiduría. Hay algunas que lo hacen y otras no.
-¿Y qué hay con las
fugaces? ¿De verdad cumplen deseos?
-Esas son distintas.
Brillan y corren por el espacio, sin importarles lo que las otras digan o
hagan. A veces son buenas, y otras no. Pero siempre, siempre, las verás
destilando luz para que otras entiendan que ellas nacieron para vivir y
disfrutar. Y de verdad.
-Pero no me respondiste,
Kyu Hyunnie. ¿Cumplen o no deseos?
-Depende. Si tu deseo les
gusta cuando se lo hayas gritado. Ellas solo hacen lo que quieren.
-¿Y cuál es tu deseo más
grande?
Giras la cabeza hacia mi
rostro y el rocío del pasto se pega a tu cabello.
-Por ahora, aprender
astronomía, ¿y el tuyo?
-Vivir.
Me miras con lástima.
Arrancó más raíces del suelo y te las lanzó. Sé que no derramas lágrimas
silenciosas mientras toses porque se te ha atascado un trozo de gravilla entre
la garganta. Lloras por mí y no entiendo porque.
-Mierda, Lee Sung
Min-dices, y te reprocho con la mirada aquella palabrota- mátame.
-Kyu Hyunnie, ya lo hice.
-Mátame de otra forma. De
alguna otra manera, en la que te pueda decir a los ojos que te amo, que eres lo
único que tengo y que deseo hacerte el amor mil y una veces. Mátame, para que
pueda tocarte en realidad y no parecer un puto loco que habla solo.
Al fin lo dices. Al fin me
has abierto tu corazón y le has sonreído al mío.
-Yo ya te maté. No lo haré
dos veces. Deja de llorar, que no pareces tú.
Te levantas y veo rabia en
tus ojos negros y apagados. A veces, deseo que me maldigas y me olvides, pero
eso no lo sabrás nunca, porque hay cosas que nunca se podrán poner en palabras.
Y yo soy egoísta y quiero tu todo, sólo para mí, aún después de dejarte,
después de morir.
-¡¿Crees que no lo he
intentado?! ¡Tú me cambiaste! ¡Sólo debes matarme, imbécil!
Tu pecho sube y baja
alterado. Me has gritado, por primera vez, y aunque siempre creí que sería lo
peor que me podría pasar en la vida, me has hecho sentir feliz. Pero no es
suficiente.
-Toda tu genialidad se ha
ido al caño, Cho Kyu Hyun. Porque cada vez soy menos real, porque cada vez tú
lo eres menos para mí y porque tendrás que olvidarme tarde o temprano.
La verdad nos abofetea y
empaña mis ojos. Y entonces, ambos vemos como cientos de estrellas fugaces han
comenzado a caer. Ríes y te escondes entre mis brazos. Porque ellas nos han
mirado y se han apiadado de nosotros, una vez más.
El calor de tu cuerpo se ha
prendido, por última vez, a mi piel.
-Te amo. Más que a nada,
más que a nadie.- susurras.
Name: Melissa.
D.O.B: February 28th ♥.
Birthplace: Bogotá, Colombia.
Height: 1.60 mts /yes, too short/~,
Weight: 50 kg /yeees ♥/
Blood type: Is this necessary? ᄏᄏᄏ.
Favorite Color: Not sure. All colours are just precious, don't you think?
Music: As you can listen... yes. KPop xD, KBallads -lol-, KRock, KIndie(?), R&B. Will be adding new genders while i update, enjoy my favorite ones <3.
Favorite Food/Drink: Definitely... ICE CREAM C3>
Hobbies: Watching K-dramas? ᄏᄏᄏ.
Good at: Drawing, traveling(?) & singing -that's what my mom says-. In any case, good at LIVING ♥.
Mátame, amor. ~KyuMin~
domingo, 18 de noviembre de 2012 / 19:44
Hiii~ long time without posting stg~ these days had been crazy ;A;. Anyway, this is one of my favorite stories, I just love it, I was sooo happy abt being able to write this amazing short fic -I think so xD- & that's all what I can say. Hope you like it~
PD. -Spanish unique version-: Es tan gheiiii como yo :3.
Mátame,
amor.
-Mátame.
El frío permaneció cortando
nuestra piel y nuestras respiraciones se hicieron entrecortadas. El vaho salió
de nuestras bocas y deambuló vagabundo ante nuestros ojos.
-Mátame- repetiste y reí.
No eras absurdo, ni
incoherente. Nada de eso. Sólo decías lo que tenías que decir.
Y entonces, empezó a
llover.
⃘⃘⃘⃘⃘
El hombre tropezó
ridículamente. Nadie le detuvo, nadie lo intentó.
Fue entonces cuando sus
manos pulidas de rasguños se llenaron.
Y sus ojos agudos,
lágrimas derramaron.
Dime, ¿no te hiciste
así?
Tú, con tus palabras.
Yo, con mis sonrisas.
Pero, ¿quién lo
predeciría?
Eres el estorbo en el
suelo con el que he de caer.
Ambos somos radítraseros
y eso, es lo que me sigue atando a ti.
Así que, déjame ir.
⃘⃘⃘⃘⃘
-Uno~, dos.
La suela de goma falsa de
mis botas se hunde entre los charcos que la lluvia ha surcado entre la
gravilla. Aunque ha parado de llover, no te atreves a bajar tu sombrilla. Aún
sin mirarte, anhelo romper el silencio crudo que hemos establecido entre los dos,
un silencio que, a pesar de que intente ser roto con palabras, dejará rastros
enterrados entre nuestro ser.
-Sung Min-ah.
-¿Hmmm?
El gélido viento te insta a
apuntar el último botón de tu fea gabardina vieja.
-Mátame.
Eres tan hermoso. Mis
mejillas enrojecen ante tu mirada anhelante.
-¿Lo harás?-me preguntas, y
sé que temes oír una negativa de mi parte. Oh, Dios. Eres tan imbécil.
-Sí.
Esta vez, el charco se hace
más profundo y el agua sucia moja mis calcetines favoritos. Sonrío, tal y cómo
lo hago cada segundo que paso contigo.
-Kyu Hyun-ah~.
No me respondes, pero al
contrario que tú, no temo girarme y no encontrarte allí, porque tus pasos te
delatan y tus suspiros acompasados no dejan de marcar el ritmo que he impuesto
en ti.
-Kyu Hyun-ah~~.
-¿Hmmm?
-¿Crees que lloverá de
nuevo?
-Tal vez.
-Yo creo que no. Mira,
allá~, sobre aquella nube que tiene forma de calabaza, el sol ha dejado de
esconderse.
-¿Y tú?
-¿Yo? Kyu Hyun-ah, no
juegues. Estoy hablando seriamente.
-Claro. Yo también.- replicas
mientras me tomas de la mano. Para cuando lo noté, tus pantalones embarrados
escurrían desagradablemente gracias a mí. Son las claras consecuencias de
caminar al lado de Lee Sung Min un día lluvioso.
-Esa sombrilla es ridícula.
-Entonces, cómprame una
nueva.
-Lo haré. Será rosa, y
tendrá cientos de conejitos regados sobre la tela. ¿Así está bien?
-Siento que me veré como
una atracción de circo, pero no pondré los wons que vale, así que supongo que
deberé aceptarla así.
Tus dedos lánguidos y congelados
se cierran con más fuerza sobre los míos. No deberías dejar que el silencio se
interponga entre nosotros de nuevo.
-¿Debería besarte?- me
preguntas y mi corazón para. Lo haces bien Cho Kyu Hyun, lo haces bien.
-¿Por qué?- susurro.
Y entonces me sueltas de la
mano y continúas caminando sin mí.
-Mátame y lo sabrás.
⃘⃘⃘⃘⃘
-KyuHyun-ah.
Tus labios pálidos se
ciernen sobre el borde de la copa de vino manchada. No me miras, no me sientes.
-Kyu Hyun-ah, ¿hace frío?
Bebes un trago más y las
finas arrugas que están comenzando a surcar tu piel se hacen notorias ante la
expresión desgastada de tu rostro. Tu imperfecto rostro.
-Kyu Hyun-ah, ¿estaría bien
odiarte?
Al fin me observas.
Intentas sonreír mientras asientes y tu mano huesuda suelta al fin la mía.
-Maldita sea, no podría
odiarte más. Te odio, te odio, te odio.
Ríes cansado y no puedo
evitar creer que, si llegases a tener un hijo, una esposa o incluso una familia
entera, seguirías siendo igual de absurdo.
-Y entonces, ¿así está
bien? -digo. La bufanda verde vómito se ha escurrido de mi cuello y la ves caer
con envidia sobre mi pecho.
-¿El qué?
-Te he matado.
Frunces el ceño y empuñas
la botella que yace sobre la mesa entre nosotros. Ahora, son simplemente tú y
ella, una adicción añeja que el tiempo no ha dejado corroer. Como nosotros,
pero diferente.
Pero sé que no será igual.
Esta vez permanecerás sentado, regalándole el roce de tu boca solo a ella, las
caricias de tus dedos largos a su helado contorno y no me mirarás, no hasta que
sea de mañana y tu inconsciencia te permita regalarme una última sonrisa antes
de caer dormido.
⃘⃘⃘⃘⃘
Cuando entiendas que es
lo que yo defino como amor, sabrás que ya no me amas.
⃘⃘⃘⃘⃘
-Verás- señalas con el
índice hacia el cielo estrellado sin notar la humedad que se ha extendido sobre
los codos de tu cárdigan motoso con rayas- cada estrella tiene una historia.
Las más antiguas, brillan más que las jóvenes, tanto así que en algún punto
explotan.
-¿Y qué ocurre con las
jóvenes?
Te encoges de hombros y las
críticas con propiedad.
-Nada. Solo quieren ser
igual de geniales que las viejas, así que se la pasan intentando obtener un
poco de su sabiduría. Hay algunas que lo hacen y otras no.
-¿Y qué hay con las
fugaces? ¿De verdad cumplen deseos?
-Esas son distintas.
Brillan y corren por el espacio, sin importarles lo que las otras digan o
hagan. A veces son buenas, y otras no. Pero siempre, siempre, las verás
destilando luz para que otras entiendan que ellas nacieron para vivir y
disfrutar. Y de verdad.
-Pero no me respondiste,
Kyu Hyunnie. ¿Cumplen o no deseos?
-Depende. Si tu deseo les
gusta cuando se lo hayas gritado. Ellas solo hacen lo que quieren.
-¿Y cuál es tu deseo más
grande?
Giras la cabeza hacia mi
rostro y el rocío del pasto se pega a tu cabello.
-Por ahora, aprender
astronomía, ¿y el tuyo?
-Vivir.
Me miras con lástima.
Arrancó más raíces del suelo y te las lanzó. Sé que no derramas lágrimas
silenciosas mientras toses porque se te ha atascado un trozo de gravilla entre
la garganta. Lloras por mí y no entiendo porque.
-Mierda, Lee Sung
Min-dices, y te reprocho con la mirada aquella palabrota- mátame.
-Kyu Hyunnie, ya lo hice.
-Mátame de otra forma. De
alguna otra manera, en la que te pueda decir a los ojos que te amo, que eres lo
único que tengo y que deseo hacerte el amor mil y una veces. Mátame, para que
pueda tocarte en realidad y no parecer un puto loco que habla solo.
Al fin lo dices. Al fin me
has abierto tu corazón y le has sonreído al mío.
-Yo ya te maté. No lo haré
dos veces. Deja de llorar, que no pareces tú.
Te levantas y veo rabia en
tus ojos negros y apagados. A veces, deseo que me maldigas y me olvides, pero
eso no lo sabrás nunca, porque hay cosas que nunca se podrán poner en palabras.
Y yo soy egoísta y quiero tu todo, sólo para mí, aún después de dejarte,
después de morir.
-¡¿Crees que no lo he
intentado?! ¡Tú me cambiaste! ¡Sólo debes matarme, imbécil!
Tu pecho sube y baja
alterado. Me has gritado, por primera vez, y aunque siempre creí que sería lo
peor que me podría pasar en la vida, me has hecho sentir feliz. Pero no es
suficiente.
-Toda tu genialidad se ha
ido al caño, Cho Kyu Hyun. Porque cada vez soy menos real, porque cada vez tú
lo eres menos para mí y porque tendrás que olvidarme tarde o temprano.
La verdad nos abofetea y
empaña mis ojos. Y entonces, ambos vemos como cientos de estrellas fugaces han
comenzado a caer. Ríes y te escondes entre mis brazos. Porque ellas nos han
mirado y se han apiadado de nosotros, una vez más.
El calor de tu cuerpo se ha
prendido, por última vez, a mi piel.
-Te amo. Más que a nada,
más que a nadie.- susurras.
Hiii~ long time without posting stg~ these days had been crazy ;A;. Anyway, this is one of my favorite stories, I just love it, I was sooo happy abt being able to write this amazing short fic -I think so xD- & that's all what I can say. Hope you like it~
PD. -Spanish unique version-: Es tan gheiiii como yo :3.
Mátame,
amor.
-Mátame.
El frío permaneció cortando
nuestra piel y nuestras respiraciones se hicieron entrecortadas. El vaho salió
de nuestras bocas y deambuló vagabundo ante nuestros ojos.
-Mátame- repetiste y reí.
No eras absurdo, ni
incoherente. Nada de eso. Sólo decías lo que tenías que decir.
Y entonces, empezó a
llover.
⃘⃘⃘⃘⃘
El hombre tropezó
ridículamente. Nadie le detuvo, nadie lo intentó.
Fue entonces cuando sus
manos pulidas de rasguños se llenaron.
Y sus ojos agudos,
lágrimas derramaron.
Dime, ¿no te hiciste
así?
Tú, con tus palabras.
Yo, con mis sonrisas.
Pero, ¿quién lo
predeciría?
Eres el estorbo en el
suelo con el que he de caer.
Ambos somos radítraseros
y eso, es lo que me sigue atando a ti.
Así que, déjame ir.
⃘⃘⃘⃘⃘
-Uno~, dos.
La suela de goma falsa de
mis botas se hunde entre los charcos que la lluvia ha surcado entre la
gravilla. Aunque ha parado de llover, no te atreves a bajar tu sombrilla. Aún
sin mirarte, anhelo romper el silencio crudo que hemos establecido entre los dos,
un silencio que, a pesar de que intente ser roto con palabras, dejará rastros
enterrados entre nuestro ser.
-Sung Min-ah.
-¿Hmmm?
El gélido viento te insta a
apuntar el último botón de tu fea gabardina vieja.
-Mátame.
Eres tan hermoso. Mis
mejillas enrojecen ante tu mirada anhelante.
-¿Lo harás?-me preguntas, y
sé que temes oír una negativa de mi parte. Oh, Dios. Eres tan imbécil.
-Sí.
Esta vez, el charco se hace
más profundo y el agua sucia moja mis calcetines favoritos. Sonrío, tal y cómo
lo hago cada segundo que paso contigo.
-Kyu Hyun-ah~.
No me respondes, pero al
contrario que tú, no temo girarme y no encontrarte allí, porque tus pasos te
delatan y tus suspiros acompasados no dejan de marcar el ritmo que he impuesto
en ti.
-Kyu Hyun-ah~~.
-¿Hmmm?
-¿Crees que lloverá de
nuevo?
-Tal vez.
-Yo creo que no. Mira,
allá~, sobre aquella nube que tiene forma de calabaza, el sol ha dejado de
esconderse.
-¿Y tú?
-¿Yo? Kyu Hyun-ah, no
juegues. Estoy hablando seriamente.
-Claro. Yo también.- replicas
mientras me tomas de la mano. Para cuando lo noté, tus pantalones embarrados
escurrían desagradablemente gracias a mí. Son las claras consecuencias de
caminar al lado de Lee Sung Min un día lluvioso.
-Esa sombrilla es ridícula.
-Entonces, cómprame una
nueva.
-Lo haré. Será rosa, y
tendrá cientos de conejitos regados sobre la tela. ¿Así está bien?
-Siento que me veré como
una atracción de circo, pero no pondré los wons que vale, así que supongo que
deberé aceptarla así.
Tus dedos lánguidos y congelados
se cierran con más fuerza sobre los míos. No deberías dejar que el silencio se
interponga entre nosotros de nuevo.
-¿Debería besarte?- me
preguntas y mi corazón para. Lo haces bien Cho Kyu Hyun, lo haces bien.
-¿Por qué?- susurro.
Y entonces me sueltas de la
mano y continúas caminando sin mí.
-Mátame y lo sabrás.
⃘⃘⃘⃘⃘
-KyuHyun-ah.
Tus labios pálidos se
ciernen sobre el borde de la copa de vino manchada. No me miras, no me sientes.
-Kyu Hyun-ah, ¿hace frío?
Bebes un trago más y las
finas arrugas que están comenzando a surcar tu piel se hacen notorias ante la
expresión desgastada de tu rostro. Tu imperfecto rostro.
-Kyu Hyun-ah, ¿estaría bien
odiarte?
Al fin me observas.
Intentas sonreír mientras asientes y tu mano huesuda suelta al fin la mía.
-Maldita sea, no podría
odiarte más. Te odio, te odio, te odio.
Ríes cansado y no puedo
evitar creer que, si llegases a tener un hijo, una esposa o incluso una familia
entera, seguirías siendo igual de absurdo.
-Y entonces, ¿así está
bien? -digo. La bufanda verde vómito se ha escurrido de mi cuello y la ves caer
con envidia sobre mi pecho.
-¿El qué?
-Te he matado.
Frunces el ceño y empuñas
la botella que yace sobre la mesa entre nosotros. Ahora, son simplemente tú y
ella, una adicción añeja que el tiempo no ha dejado corroer. Como nosotros,
pero diferente.
Pero sé que no será igual.
Esta vez permanecerás sentado, regalándole el roce de tu boca solo a ella, las
caricias de tus dedos largos a su helado contorno y no me mirarás, no hasta que
sea de mañana y tu inconsciencia te permita regalarme una última sonrisa antes
de caer dormido.
⃘⃘⃘⃘⃘
Cuando entiendas que es
lo que yo defino como amor, sabrás que ya no me amas.
⃘⃘⃘⃘⃘
-Verás- señalas con el
índice hacia el cielo estrellado sin notar la humedad que se ha extendido sobre
los codos de tu cárdigan motoso con rayas- cada estrella tiene una historia.
Las más antiguas, brillan más que las jóvenes, tanto así que en algún punto
explotan.
-¿Y qué ocurre con las
jóvenes?
Te encoges de hombros y las
críticas con propiedad.
-Nada. Solo quieren ser
igual de geniales que las viejas, así que se la pasan intentando obtener un
poco de su sabiduría. Hay algunas que lo hacen y otras no.
-¿Y qué hay con las
fugaces? ¿De verdad cumplen deseos?
-Esas son distintas.
Brillan y corren por el espacio, sin importarles lo que las otras digan o
hagan. A veces son buenas, y otras no. Pero siempre, siempre, las verás
destilando luz para que otras entiendan que ellas nacieron para vivir y
disfrutar. Y de verdad.
-Pero no me respondiste,
Kyu Hyunnie. ¿Cumplen o no deseos?
-Depende. Si tu deseo les
gusta cuando se lo hayas gritado. Ellas solo hacen lo que quieren.
-¿Y cuál es tu deseo más
grande?
Giras la cabeza hacia mi
rostro y el rocío del pasto se pega a tu cabello.
-Por ahora, aprender
astronomía, ¿y el tuyo?
-Vivir.
Me miras con lástima.
Arrancó más raíces del suelo y te las lanzó. Sé que no derramas lágrimas
silenciosas mientras toses porque se te ha atascado un trozo de gravilla entre
la garganta. Lloras por mí y no entiendo porque.
-Mierda, Lee Sung
Min-dices, y te reprocho con la mirada aquella palabrota- mátame.
-Kyu Hyunnie, ya lo hice.
-Mátame de otra forma. De
alguna otra manera, en la que te pueda decir a los ojos que te amo, que eres lo
único que tengo y que deseo hacerte el amor mil y una veces. Mátame, para que
pueda tocarte en realidad y no parecer un puto loco que habla solo.
Al fin lo dices. Al fin me
has abierto tu corazón y le has sonreído al mío.
-Yo ya te maté. No lo haré
dos veces. Deja de llorar, que no pareces tú.
Te levantas y veo rabia en
tus ojos negros y apagados. A veces, deseo que me maldigas y me olvides, pero
eso no lo sabrás nunca, porque hay cosas que nunca se podrán poner en palabras.
Y yo soy egoísta y quiero tu todo, sólo para mí, aún después de dejarte,
después de morir.
-¡¿Crees que no lo he
intentado?! ¡Tú me cambiaste! ¡Sólo debes matarme, imbécil!
Tu pecho sube y baja
alterado. Me has gritado, por primera vez, y aunque siempre creí que sería lo
peor que me podría pasar en la vida, me has hecho sentir feliz. Pero no es
suficiente.
-Toda tu genialidad se ha
ido al caño, Cho Kyu Hyun. Porque cada vez soy menos real, porque cada vez tú
lo eres menos para mí y porque tendrás que olvidarme tarde o temprano.
La verdad nos abofetea y
empaña mis ojos. Y entonces, ambos vemos como cientos de estrellas fugaces han
comenzado a caer. Ríes y te escondes entre mis brazos. Porque ellas nos han
mirado y se han apiadado de nosotros, una vez más.
El calor de tu cuerpo se ha
prendido, por última vez, a mi piel.
-Te amo. Más que a nada,
más que a nadie.- susurras.
Y entonces, me besas.
We’re standing
in the same memory?
Mátame, amor. ~KyuMin~
domingo, 18 de noviembre de 2012 / 19:44
Hiii~ long time without posting stg~ these days had been crazy ;A;. Anyway, this is one of my favorite stories, I just love it, I was sooo happy abt being able to write this amazing short fic -I think so xD- & that's all what I can say. Hope you like it~
PD. -Spanish unique version-: Es tan gheiiii como yo :3.
Mátame,
amor.
-Mátame.
El frío permaneció cortando
nuestra piel y nuestras respiraciones se hicieron entrecortadas. El vaho salió
de nuestras bocas y deambuló vagabundo ante nuestros ojos.
-Mátame- repetiste y reí.
No eras absurdo, ni
incoherente. Nada de eso. Sólo decías lo que tenías que decir.
Y entonces, empezó a
llover.
⃘⃘⃘⃘⃘
El hombre tropezó
ridículamente. Nadie le detuvo, nadie lo intentó.
Fue entonces cuando sus
manos pulidas de rasguños se llenaron.
Y sus ojos agudos,
lágrimas derramaron.
Dime, ¿no te hiciste
así?
Tú, con tus palabras.
Yo, con mis sonrisas.
Pero, ¿quién lo
predeciría?
Eres el estorbo en el
suelo con el que he de caer.
Ambos somos radítraseros
y eso, es lo que me sigue atando a ti.
Así que, déjame ir.
⃘⃘⃘⃘⃘
-Uno~, dos.
La suela de goma falsa de
mis botas se hunde entre los charcos que la lluvia ha surcado entre la
gravilla. Aunque ha parado de llover, no te atreves a bajar tu sombrilla. Aún
sin mirarte, anhelo romper el silencio crudo que hemos establecido entre los dos,
un silencio que, a pesar de que intente ser roto con palabras, dejará rastros
enterrados entre nuestro ser.
-Sung Min-ah.
-¿Hmmm?
El gélido viento te insta a
apuntar el último botón de tu fea gabardina vieja.
-Mátame.
Eres tan hermoso. Mis
mejillas enrojecen ante tu mirada anhelante.
-¿Lo harás?-me preguntas, y
sé que temes oír una negativa de mi parte. Oh, Dios. Eres tan imbécil.
-Sí.
Esta vez, el charco se hace
más profundo y el agua sucia moja mis calcetines favoritos. Sonrío, tal y cómo
lo hago cada segundo que paso contigo.
-Kyu Hyun-ah~.
No me respondes, pero al
contrario que tú, no temo girarme y no encontrarte allí, porque tus pasos te
delatan y tus suspiros acompasados no dejan de marcar el ritmo que he impuesto
en ti.
-Kyu Hyun-ah~~.
-¿Hmmm?
-¿Crees que lloverá de
nuevo?
-Tal vez.
-Yo creo que no. Mira,
allá~, sobre aquella nube que tiene forma de calabaza, el sol ha dejado de
esconderse.
-¿Y tú?
-¿Yo? Kyu Hyun-ah, no
juegues. Estoy hablando seriamente.
-Claro. Yo también.- replicas
mientras me tomas de la mano. Para cuando lo noté, tus pantalones embarrados
escurrían desagradablemente gracias a mí. Son las claras consecuencias de
caminar al lado de Lee Sung Min un día lluvioso.
-Esa sombrilla es ridícula.
-Entonces, cómprame una
nueva.
-Lo haré. Será rosa, y
tendrá cientos de conejitos regados sobre la tela. ¿Así está bien?
-Siento que me veré como
una atracción de circo, pero no pondré los wons que vale, así que supongo que
deberé aceptarla así.
Tus dedos lánguidos y congelados
se cierran con más fuerza sobre los míos. No deberías dejar que el silencio se
interponga entre nosotros de nuevo.
-¿Debería besarte?- me
preguntas y mi corazón para. Lo haces bien Cho Kyu Hyun, lo haces bien.
-¿Por qué?- susurro.
Y entonces me sueltas de la
mano y continúas caminando sin mí.
-Mátame y lo sabrás.
⃘⃘⃘⃘⃘
-KyuHyun-ah.
Tus labios pálidos se
ciernen sobre el borde de la copa de vino manchada. No me miras, no me sientes.
-Kyu Hyun-ah, ¿hace frío?
Bebes un trago más y las
finas arrugas que están comenzando a surcar tu piel se hacen notorias ante la
expresión desgastada de tu rostro. Tu imperfecto rostro.
-Kyu Hyun-ah, ¿estaría bien
odiarte?
Al fin me observas.
Intentas sonreír mientras asientes y tu mano huesuda suelta al fin la mía.
-Maldita sea, no podría
odiarte más. Te odio, te odio, te odio.
Ríes cansado y no puedo
evitar creer que, si llegases a tener un hijo, una esposa o incluso una familia
entera, seguirías siendo igual de absurdo.
-Y entonces, ¿así está
bien? -digo. La bufanda verde vómito se ha escurrido de mi cuello y la ves caer
con envidia sobre mi pecho.
-¿El qué?
-Te he matado.
Frunces el ceño y empuñas
la botella que yace sobre la mesa entre nosotros. Ahora, son simplemente tú y
ella, una adicción añeja que el tiempo no ha dejado corroer. Como nosotros,
pero diferente.
Pero sé que no será igual.
Esta vez permanecerás sentado, regalándole el roce de tu boca solo a ella, las
caricias de tus dedos largos a su helado contorno y no me mirarás, no hasta que
sea de mañana y tu inconsciencia te permita regalarme una última sonrisa antes
de caer dormido.
⃘⃘⃘⃘⃘
Cuando entiendas que es
lo que yo defino como amor, sabrás que ya no me amas.
⃘⃘⃘⃘⃘
-Verás- señalas con el
índice hacia el cielo estrellado sin notar la humedad que se ha extendido sobre
los codos de tu cárdigan motoso con rayas- cada estrella tiene una historia.
Las más antiguas, brillan más que las jóvenes, tanto así que en algún punto
explotan.
-¿Y qué ocurre con las
jóvenes?
Te encoges de hombros y las
críticas con propiedad.
-Nada. Solo quieren ser
igual de geniales que las viejas, así que se la pasan intentando obtener un
poco de su sabiduría. Hay algunas que lo hacen y otras no.
-¿Y qué hay con las
fugaces? ¿De verdad cumplen deseos?
-Esas son distintas.
Brillan y corren por el espacio, sin importarles lo que las otras digan o
hagan. A veces son buenas, y otras no. Pero siempre, siempre, las verás
destilando luz para que otras entiendan que ellas nacieron para vivir y
disfrutar. Y de verdad.
-Pero no me respondiste,
Kyu Hyunnie. ¿Cumplen o no deseos?
-Depende. Si tu deseo les
gusta cuando se lo hayas gritado. Ellas solo hacen lo que quieren.
-¿Y cuál es tu deseo más
grande?
Giras la cabeza hacia mi
rostro y el rocío del pasto se pega a tu cabello.
-Por ahora, aprender
astronomía, ¿y el tuyo?
-Vivir.
Me miras con lástima.
Arrancó más raíces del suelo y te las lanzó. Sé que no derramas lágrimas
silenciosas mientras toses porque se te ha atascado un trozo de gravilla entre
la garganta. Lloras por mí y no entiendo porque.
-Mierda, Lee Sung
Min-dices, y te reprocho con la mirada aquella palabrota- mátame.
-Kyu Hyunnie, ya lo hice.
-Mátame de otra forma. De
alguna otra manera, en la que te pueda decir a los ojos que te amo, que eres lo
único que tengo y que deseo hacerte el amor mil y una veces. Mátame, para que
pueda tocarte en realidad y no parecer un puto loco que habla solo.
Al fin lo dices. Al fin me
has abierto tu corazón y le has sonreído al mío.
-Yo ya te maté. No lo haré
dos veces. Deja de llorar, que no pareces tú.
Te levantas y veo rabia en
tus ojos negros y apagados. A veces, deseo que me maldigas y me olvides, pero
eso no lo sabrás nunca, porque hay cosas que nunca se podrán poner en palabras.
Y yo soy egoísta y quiero tu todo, sólo para mí, aún después de dejarte,
después de morir.
-¡¿Crees que no lo he
intentado?! ¡Tú me cambiaste! ¡Sólo debes matarme, imbécil!
Tu pecho sube y baja
alterado. Me has gritado, por primera vez, y aunque siempre creí que sería lo
peor que me podría pasar en la vida, me has hecho sentir feliz. Pero no es
suficiente.
-Toda tu genialidad se ha
ido al caño, Cho Kyu Hyun. Porque cada vez soy menos real, porque cada vez tú
lo eres menos para mí y porque tendrás que olvidarme tarde o temprano.
La verdad nos abofetea y
empaña mis ojos. Y entonces, ambos vemos como cientos de estrellas fugaces han
comenzado a caer. Ríes y te escondes entre mis brazos. Porque ellas nos han
mirado y se han apiadado de nosotros, una vez más.
El calor de tu cuerpo se ha
prendido, por última vez, a mi piel.
-Te amo. Más que a nada,
más que a nadie.- susurras.
Hiii~ long time without posting stg~ these days had been crazy ;A;. Anyway, this is one of my favorite stories, I just love it, I was sooo happy abt being able to write this amazing short fic -I think so xD- & that's all what I can say. Hope you like it~
PD. -Spanish unique version-: Es tan gheiiii como yo :3.
Mátame,
amor.
-Mátame.
El frío permaneció cortando
nuestra piel y nuestras respiraciones se hicieron entrecortadas. El vaho salió
de nuestras bocas y deambuló vagabundo ante nuestros ojos.
-Mátame- repetiste y reí.
No eras absurdo, ni
incoherente. Nada de eso. Sólo decías lo que tenías que decir.
Y entonces, empezó a
llover.
⃘⃘⃘⃘⃘
El hombre tropezó
ridículamente. Nadie le detuvo, nadie lo intentó.
Fue entonces cuando sus
manos pulidas de rasguños se llenaron.
Y sus ojos agudos,
lágrimas derramaron.
Dime, ¿no te hiciste
así?
Tú, con tus palabras.
Yo, con mis sonrisas.
Pero, ¿quién lo
predeciría?
Eres el estorbo en el
suelo con el que he de caer.
Ambos somos radítraseros
y eso, es lo que me sigue atando a ti.
Así que, déjame ir.
⃘⃘⃘⃘⃘
-Uno~, dos.
La suela de goma falsa de
mis botas se hunde entre los charcos que la lluvia ha surcado entre la
gravilla. Aunque ha parado de llover, no te atreves a bajar tu sombrilla. Aún
sin mirarte, anhelo romper el silencio crudo que hemos establecido entre los dos,
un silencio que, a pesar de que intente ser roto con palabras, dejará rastros
enterrados entre nuestro ser.
-Sung Min-ah.
-¿Hmmm?
El gélido viento te insta a
apuntar el último botón de tu fea gabardina vieja.
-Mátame.
Eres tan hermoso. Mis
mejillas enrojecen ante tu mirada anhelante.
-¿Lo harás?-me preguntas, y
sé que temes oír una negativa de mi parte. Oh, Dios. Eres tan imbécil.
-Sí.
Esta vez, el charco se hace
más profundo y el agua sucia moja mis calcetines favoritos. Sonrío, tal y cómo
lo hago cada segundo que paso contigo.
-Kyu Hyun-ah~.
No me respondes, pero al
contrario que tú, no temo girarme y no encontrarte allí, porque tus pasos te
delatan y tus suspiros acompasados no dejan de marcar el ritmo que he impuesto
en ti.
-Kyu Hyun-ah~~.
-¿Hmmm?
-¿Crees que lloverá de
nuevo?
-Tal vez.
-Yo creo que no. Mira,
allá~, sobre aquella nube que tiene forma de calabaza, el sol ha dejado de
esconderse.
-¿Y tú?
-¿Yo? Kyu Hyun-ah, no
juegues. Estoy hablando seriamente.
-Claro. Yo también.- replicas
mientras me tomas de la mano. Para cuando lo noté, tus pantalones embarrados
escurrían desagradablemente gracias a mí. Son las claras consecuencias de
caminar al lado de Lee Sung Min un día lluvioso.
-Esa sombrilla es ridícula.
-Entonces, cómprame una
nueva.
-Lo haré. Será rosa, y
tendrá cientos de conejitos regados sobre la tela. ¿Así está bien?
-Siento que me veré como
una atracción de circo, pero no pondré los wons que vale, así que supongo que
deberé aceptarla así.
Tus dedos lánguidos y congelados
se cierran con más fuerza sobre los míos. No deberías dejar que el silencio se
interponga entre nosotros de nuevo.
-¿Debería besarte?- me
preguntas y mi corazón para. Lo haces bien Cho Kyu Hyun, lo haces bien.
-¿Por qué?- susurro.
Y entonces me sueltas de la
mano y continúas caminando sin mí.
-Mátame y lo sabrás.
⃘⃘⃘⃘⃘
-KyuHyun-ah.
Tus labios pálidos se
ciernen sobre el borde de la copa de vino manchada. No me miras, no me sientes.
-Kyu Hyun-ah, ¿hace frío?
Bebes un trago más y las
finas arrugas que están comenzando a surcar tu piel se hacen notorias ante la
expresión desgastada de tu rostro. Tu imperfecto rostro.
-Kyu Hyun-ah, ¿estaría bien
odiarte?
Al fin me observas.
Intentas sonreír mientras asientes y tu mano huesuda suelta al fin la mía.
-Maldita sea, no podría
odiarte más. Te odio, te odio, te odio.
Ríes cansado y no puedo
evitar creer que, si llegases a tener un hijo, una esposa o incluso una familia
entera, seguirías siendo igual de absurdo.
-Y entonces, ¿así está
bien? -digo. La bufanda verde vómito se ha escurrido de mi cuello y la ves caer
con envidia sobre mi pecho.
-¿El qué?
-Te he matado.
Frunces el ceño y empuñas
la botella que yace sobre la mesa entre nosotros. Ahora, son simplemente tú y
ella, una adicción añeja que el tiempo no ha dejado corroer. Como nosotros,
pero diferente.
Pero sé que no será igual.
Esta vez permanecerás sentado, regalándole el roce de tu boca solo a ella, las
caricias de tus dedos largos a su helado contorno y no me mirarás, no hasta que
sea de mañana y tu inconsciencia te permita regalarme una última sonrisa antes
de caer dormido.
⃘⃘⃘⃘⃘
Cuando entiendas que es
lo que yo defino como amor, sabrás que ya no me amas.
⃘⃘⃘⃘⃘
-Verás- señalas con el
índice hacia el cielo estrellado sin notar la humedad que se ha extendido sobre
los codos de tu cárdigan motoso con rayas- cada estrella tiene una historia.
Las más antiguas, brillan más que las jóvenes, tanto así que en algún punto
explotan.
-¿Y qué ocurre con las
jóvenes?
Te encoges de hombros y las
críticas con propiedad.
-Nada. Solo quieren ser
igual de geniales que las viejas, así que se la pasan intentando obtener un
poco de su sabiduría. Hay algunas que lo hacen y otras no.
-¿Y qué hay con las
fugaces? ¿De verdad cumplen deseos?
-Esas son distintas.
Brillan y corren por el espacio, sin importarles lo que las otras digan o
hagan. A veces son buenas, y otras no. Pero siempre, siempre, las verás
destilando luz para que otras entiendan que ellas nacieron para vivir y
disfrutar. Y de verdad.
-Pero no me respondiste,
Kyu Hyunnie. ¿Cumplen o no deseos?
-Depende. Si tu deseo les
gusta cuando se lo hayas gritado. Ellas solo hacen lo que quieren.
-¿Y cuál es tu deseo más
grande?
Giras la cabeza hacia mi
rostro y el rocío del pasto se pega a tu cabello.
-Por ahora, aprender
astronomía, ¿y el tuyo?
-Vivir.
Me miras con lástima.
Arrancó más raíces del suelo y te las lanzó. Sé que no derramas lágrimas
silenciosas mientras toses porque se te ha atascado un trozo de gravilla entre
la garganta. Lloras por mí y no entiendo porque.
-Mierda, Lee Sung
Min-dices, y te reprocho con la mirada aquella palabrota- mátame.
-Kyu Hyunnie, ya lo hice.
-Mátame de otra forma. De
alguna otra manera, en la que te pueda decir a los ojos que te amo, que eres lo
único que tengo y que deseo hacerte el amor mil y una veces. Mátame, para que
pueda tocarte en realidad y no parecer un puto loco que habla solo.
Al fin lo dices. Al fin me
has abierto tu corazón y le has sonreído al mío.
-Yo ya te maté. No lo haré
dos veces. Deja de llorar, que no pareces tú.
Te levantas y veo rabia en
tus ojos negros y apagados. A veces, deseo que me maldigas y me olvides, pero
eso no lo sabrás nunca, porque hay cosas que nunca se podrán poner en palabras.
Y yo soy egoísta y quiero tu todo, sólo para mí, aún después de dejarte,
después de morir.
-¡¿Crees que no lo he
intentado?! ¡Tú me cambiaste! ¡Sólo debes matarme, imbécil!
Tu pecho sube y baja
alterado. Me has gritado, por primera vez, y aunque siempre creí que sería lo
peor que me podría pasar en la vida, me has hecho sentir feliz. Pero no es
suficiente.
-Toda tu genialidad se ha
ido al caño, Cho Kyu Hyun. Porque cada vez soy menos real, porque cada vez tú
lo eres menos para mí y porque tendrás que olvidarme tarde o temprano.
La verdad nos abofetea y
empaña mis ojos. Y entonces, ambos vemos como cientos de estrellas fugaces han
comenzado a caer. Ríes y te escondes entre mis brazos. Porque ellas nos han
mirado y se han apiadado de nosotros, una vez más.
El calor de tu cuerpo se ha
prendido, por última vez, a mi piel.
-Te amo. Más que a nada,
más que a nadie.- susurras.